Viajeros de Mundo Conocido

Este blog pretende poner al seguidor de El Heredero de los Seis Reinos en contacto con los personajes, territorios, historias y tramas que envuelven esta saga de fantasía. Con una periodicidad semanal se subirán relatos y leyendas que tendrán como protagonistas a personajes y hechos que irán apareciendo en las novelas de forma secundaria. Sin duda, el blog Historias de los Seis Reinos será siempre un punto de referencia al que acudir.

lunes, 20 de octubre de 2014

Relato nº 83 La última conquista



El mar dominaba la vida en Halcoya, una de las aldeas myrthyanas situadas en la  costa. Los marineros madrugaban para sorprender a los peces y atraparlos en sus redes antes de que despertaran. Las tardes eran de los más pequeños, que aprovechaban el calor vespertino para remojarse en las tranquilas aguas. Mientras, las mujeres lavaban en su orilla y los hombres charlaban en la arena al son que marcaban las apacibles olas.
                Pero hoy Adanhia le robaba el protagonismo al mar. Antes del mediodía uniría su vida a la de Dulkmar. Lo decidió cuando apenas contaba seis años y él le quitó la muñeca de madera que su padre le había tallado. Entonces quedó prendada de aquel flequillo lacio que se empeñaba en ocultar sus bellos ojos negros y de la sonrisa socarrona que dibujaban sus carnosos labios. Era una niña, pero tuvo claro que quería pasar el resto de su vida enredada en esa peligrosa risa.
                Tardó muchos ciclos solares en lograr que se fijara en ella. Dulkmar adoraba a las mujeres, en plural. El tiempo había sido generoso con él y pasó de ser un niño guapo a convertirse en el varón más atractivo de las inmediaciones. Su trabajo como leñador había cincelado sus músculos y dorado su piel, mientras que la sabiduría de su padre lo había ayudado a convertirse en un hombre de conversación inteligente, divertida y amena.
Se sabía deseado y lo aprovechaba. Cuántas más mujeres cayeran presas de sus encantos, más feliz se mostraba él. Adanhia utilizó todas las técnicas que conocía para seducirlo. Fue dura, indiferente, facilona, divertida, seca, cariñosa e incluso agresiva, pero de nada sirvió. Él no la veía, y no era porque no fuera atractiva, ya que con el paso de los años sus pechos y sus caderas adquirieron el volumen que los hombres consideraban perfecto, por no hablar de su abundante melena negra ni de sus ojos verdes como las hojas de los árboles en el ciclo inferior.
Pero Dulkmar no se percataba de sus encantos, sino más bien todo lo contrario; la rehuía, a pesar de que eran vecinos y estaban condenados a encontrarse. Durante muchos ciclos solares apenas intercambiaron cuatro frases de cortesía. Por eso, cuando Adanhia se enteró de que la familia de su amado estaba hundida, sin medios para tributar al rey ni para hacerse con los árboles que debían transformar en madera para intercambiarlos por alimentos, no lo dudó. Habló con su padre y le propuso que les ofreciera lo que tenían a cambio de su matrimonio.
Dulkmar se resistió, gritó, se enfadó, se negó y hasta la amenazó, pero sus padres lo obligaron a aceptar con todo tipo de súplicas y llantos.
Al final, ante la opción de ver a sus envejecidos progenitores repudiados, sin hogar y mendigando un trozo de pan, accedió.
Hoy es el gran día y su mirada, habitualmente socarrona y juguetona, se muestra fría como el metal. Llega a la plaza central de la aldea solo y después del mediodía. No ha ido a buscar a la novia a su hogar, como manda la tradición. Sus padres se han ocupado y lo esperan con Adanhia, que luce la túnica marfil que su abuela le tejió para este día cuando aún era una niña y los cordones negros que la madre de Dulkmar llevó el día de su boda. Lleva el cabello recogido con hermosas flores amarillas y lilas, que realzan sus hermosos ojos.



Dulkmar no la toma de la mano, como exigen las normas. Se coloca a su lado malhumorado y con el ceño fruncido. El más anciano de la aldea lo mira extrañado, pero no pregunta. Los rodea con la red de pescadores que, según cuentan las leyendas, utilizó el primer hombre que estableció su hogar en Halcoya, obligándolos a entrelazar sus cuerpos. Ella sonríe, él se muestra frío como la escarcha matutina.
El anciano pregunta sus nombres y los de sus padres para después colocar sobre sus cabezas sendas hojas de abedul y pedir que la dicha de la fertilidad y la longevidad los acompañe en su deambular por los senderos de la vida.
Todos aplauden en señal de apoyo y el hombre le entrega una nueva hacha a Dulkmar y una rueca a Adanhia.
A continuación retira la red y los lleva de la mano, seguidos por el resto de aldeanos, hasta su nuevo hogar, en cuya puerta han montado un banquete para festejar el matrimonio.
La joven es feliz y no lo disimula, charla con unos y otros, come y sonríe. Cuando nadie la mira, busca a su flamante esposo con la mirada y lo haya coqueteando con otras mujeres. Mira hacia otro lado y piensa que debe haberlo malinterpretado, pero al cabo de un rato ocurre exactamente lo mismo, pero ahora Dulkmar ya no charla con la mujer del panadero, sino que lo hace con la hija mayor de la vecina de sus padres. Su marido no se acerca a otros hombres, prefiere la compañía femenina.
La sonrisa se va transformando poco a poco en una mueca de disgusto, que se intensifica conforme la noche avanza y el alcohol libera los instintos más primitivos. Dulkmar no se oculta. De hecho, parece que busca la mirada de su esposa. Quiere que lo vea, que tenga claro quién es y lo que seguirá haciendo.
Por fin, todos se marchan y los nuevos esposos entran en su hogar. Dulkmar tampoco le da la mano para acompañarla. Entran por separado sin mirarse apenas. Ella se dirige al dormitorio y se desabrocha el cordón para dejar caer su túnica de novia. Él entra en la estancia y, por primera vez, la mira, sonríe y la besa. La ama con fruición hasta dejarla exhausta. La sonrisa anida de nuevo en el rostro de Adanhia, hasta que él le dice:
—Te daré lo que quieres siempre que lo desees, pero nunca serás la única. Si no estás conforme, me marcharé al amanecer y nunca volverás a verme. No hay engaños, ni mentiras, soy quién soy y no lo oculto.
Ella no respondió, prefirió darse la vuelta y mantenerse en silencio. En su mente, un pensamiento vagaba libre: —si no eres sólo mío, no serás de ninguna—
En el rostro de la joven se dibujó una extraña sonrisa mientras sus manos agarran con fuerza la empuñadura del afilado cuchillo que escondía bajo la almohada…

52 comentarios:

  1. Y la continuación???????????? No me puedes dejar así!!!!!!! XD
    Es una historia genial!!!!!
    Saludos!!!!!

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    1. Gracias, Damián.
      Me alegra saber que te ha gustado.
      Un saludo

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  2. Bueno, confieso que me has sorprendido. Me esperaba de todo en el final menos eso. Me ha gustado.

    Saludos templarios

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    1. Pues entonces puedo decir eso de "misión cumplida" ;)
      Un saludo

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  3. Vi venir ese final, pero no importa, lo que viene antes es un pedazo de relato. Todo una experiencia leerte. Un saludo.

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    1. Gracias, Salva.
      La experiencia es poder leer tus comentarios todas las semanas.
      Un saludo

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  4. Hola Miguel,
    admiro profundamente tu estilo literario. Escribes estupendamente bien.

    Te mando un beso

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    1. Muchas gracias, Adela.
      Me vas a sacar los colores.
      Un beso

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  5. me encanta y el final es sorprendente no, lo siguiente ^^

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  6. Hola Miguel.
    Es un relato muy bueno, felicidades.
    Un besote

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  7. Buen relato. Disfruté mucho de las descripciones. Casi pude sentir la tensión y el silencio previo al asesinato. Saludos.

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    1. Gracias, Scooby.
      Me alegra saber que has disfrutado leyéndolo.
      Un saludo

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  8. Muy bueno... Gran historia y maravillosamente contada. He sentido que estaba en aquella habitación contemplando la escena del cuchillo mientras lo leía.

    Besos

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    1. ¿Y no has intentado detenerla? ;)
      Gracias, María.
      Un beso

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  9. Está magníficamente escrita, desde el principio me ha atrapado. Me ha impresionado mucho la historia por el romanticismo de Adania que persigue su sueño hasta ser capaz de acabar con el si no puede tenerlo para ella sola. Gracias por compartirla.

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    1. Sí, digamos que es un romanticismo un tanto extremo.
      Gracias por pasarte, Teresa.
      Un saludo

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  10. Glups !! Debo entender que no hay continuación y que la historia finaliza en tragedia.....Me ha sorprendido, pensaba que con el tiempo nacería un vinculo entre ellos.
    Fantástico relato !

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    1. Gracias, Maribel.
      Siempre es un placer verte por aquí.
      Un abrazo

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  11. Gran historia la que narras en este relato. No esperaba un desenlace como el que has escrito. Es perfecto.

    Un fuerte abrazo.

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    1. Bueno, no creo que sea perfecto, pero se agradece mucho el comentario.
      Un abrazo

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  12. un estupendo relato con un final redondo ;)
    saludos

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    1. Muchas gracias.
      Me alegro de que te haya gustado.
      Un saludo

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  13. Sorprendente final... No me lo esperaba...

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    1. Esa era la idea, Verónica.
      Espero que haya sido de tu agrado.
      Un saludo

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  14. Un gran relato que he disfrutado en cada linea.

    Un saludo

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  15. Me ha gustado el relato, las desventuras de una pobre mujer en busca del amor no correspondido. Tu estilo narrativo es meticuloso y detallado. Lo dicho, excelente relato. Un abrazo

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    1. Muchas gracias, Javier.
      Comentarios como el tuyo son de los que animan a seguir escribiendo.
      Un abrazo

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  16. ¿Lo mata? ¿Después de todo? Menuda pécora. Me encanta! Un besote

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    1. Me temo que si nadie se lo impide, sí que lo va a matar... ¿O quizás no? ;)
      Gracias por pasarte, Mar.
      Un beso

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  17. Muy bueno ese final, si llega a saberlo, nunca se hubiera casado ;)

    Saludos

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    1. A lo mejor resulta ser un amante del riesgo y se hubiera casado de todas maneras ;)
      Gracias por dejarte caer por aquí, Amelia.
      Un saludo

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  18. Eres un fenómeno. Enhorabuena ... Tus relatos siempre los leo varias veces porque se lo merecen y de paso aprendo técnicas literarias. Un saludo!

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    1. No creo que merezca todos estos cumplidos, Fernando, pero aún así, se agradecen mucho.
      Un saludo

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  19. Un relato increíble, me ha encantado. Describes las escenas y las emociones a la perfección.Felicidades.

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  20. Hola Miguel.

    De nuevo me dejas alucinada con una de tus historias. Nunca me canso de leerte.

    Muchos besos

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  21. no sabía que los relatos ya no eran semanales :( ahora habrá que esperar mucho tiempo para leer otro, pero bueno, entiendo que estás centrado en escribir la segunda novela y eso te mantiene muy ocupado :)

    besossss

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    1. Así es, Eva. Demasiado tiempo dedicado al segundo de los libros de la saga. Pero no abandono este blog, seguiré con él mientras pueda.
      Un beso

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  22. Es un buen relato al que si habría que ponerle un pero es al gran elenco de criaturas que se despliega. Ya solo ver el título, una fuerza irresistible me ha impulsado a leerlo. Besotes.

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    1. Bueno, no termino de entender lo de las criaturas, pero me alegra saber que te ha gustado, Mariam.
      Un beso

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  23. Buen relato con un giro final inesperado y muy acertado.. Un saludo

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  24. Muy bueno Miguel. Muy muy bueno.
    Un beso y te deseo un fantástico fin de semana.

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  25. En mi opinión es una lástima que la mujer se saliera con la suya. El amor es caprichoso y no acepta ataduras. Sobre todo cuando la rutina todo lo corrompe. Te felicito por un excelente trabajo.

    Un saludo

    Luís

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    1. Gracias, Luís.
      Siempre es un placer leer tus comentarios.
      Un saludo

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  26. Sublime relato que mezcla la realidad y fantasía que caracteriza a tus relatos. Me gusta el personaje de Adhania, con sus dudas, celos y temores. Besos!

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    1. Supongo que es un personaje que puede llegar a ser muy real, Ana, quitando lo de su instinto asesino ;)
      Un beso

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