Viajeros de Mundo Conocido

Este blog pretende poner al seguidor de El Heredero de los Seis Reinos en contacto con los personajes, territorios, historias y tramas que envuelven esta saga de fantasía. Con una periodicidad semanal se subirán relatos y leyendas que tendrán como protagonistas a personajes y hechos que irán apareciendo en las novelas de forma secundaria. Sin duda, el blog Historias de los Seis Reinos será siempre un punto de referencia al que acudir.

lunes, 4 de agosto de 2014

Relato nº 72 Un remojón nocturno



La noche las cubría de magia con su oscuridad, sólo rota por el brillo de Dalurne. Ni siquiera las estrellas quisieron acompañarlas en esta lúgubre ocasión. Optaron por ocultarse del resplandor del sol para evitar los comentarios malintencionados de sus vecinos, que las acusaban de adúlteras, cuando la realidad era mucho más sencilla.

                Todo comenzó por casualidad, como las grandes historias. Aridia y Beridia salieron una noche en la que el calor no las permitía dormir. El ciclo solar inferior llegó a Myrthya sin avisar, dejándolas sin respiración. Bueno, de acuerdo, aquello no era más que una excusa para huir de los ronquidos de sus idolatrados esposos. Sí, esos que se expandían en la cama, como la masa del pan cuando la dejas un tiempo. Era como si brujos y hechiceras unieran sus fuerzas para conseguir que sus cuerpos crecieran en el lecho, obligándolas a desterrarse hasta un lateral donde, de manera inexorable, llegaban los brazos del susodicho con la sana y amada intención de empujarlas, haciéndolas caer sobre el cálido suelo.

                Bueno, el caso es que el calor fue el motivo por el que marcharon. En su deambular, llegaron hasta el estanque en el que solían bañarse las niñas y, llevadas por los instintos más juguetones, se despojaron de sus trajes y decidieron mojar sus penas para ver si encogían y regresaban a casa algo más ligeras.

                Y así fue, no porque el agua fuera mágica, sino porque tuvieron una inesperada visita. Un joven atlético, de fuertes brazos y bello semblante las saludó desde la orilla y, sin mediar palabra, se desnudó y se zambulló en el agua. Las dos quedaron petrificadas. Sin mover ni uno solo de los músculos de sus cuerpos, contemplaron como aquella maravilla de la naturaleza recorría el estanque de un lado a otro. Tras una buena tanda de ejercicios, el hombre regresó a la orilla y, sin el más mínimo pudor, mostró de nuevo su más absoluta desnudez.

                Aridia y Beridia contemplaban hechizadas aquel cuerpo hasta que el joven se despidió amablemente y se marchó. Las dos mujeres se prometieron no contar nada a nadie y repetir su aventura al día siguiente… Para refrescarse.



                La mañana arribó y con ella la monotonía. Parecía que el sol no quería recorrer su trayecto hasta el ocaso y viajaba más lento que de costumbre. Aridia miraba a Beridia y Beridia miraba a Aridia; el tiempo no transcurría.

            Al fin llegó la noche. En cuanto sus amados maridos comenzaron a roncar y a expandirse como el queso cuando se derrite, se echaron a la calle. Por supuesto que no habían dicho nada, pero a Aridia y Beridia, se les unieron, casualmente, dos de sus amigas, Cliridia y Daridia. La experiencia resultó igual de gratificante. De nuevo disfrutaron de la compañía de aquel joven, que nadaba mientras ellas, divertidas, lo observaban sin perder detalle.

                De nuevo prometieron no contar nada, pero al regresar a la noche siguiente, a Aridia, Beridia, Cliridia y Daridia se les unieron seis chicas más que, misteriosamente, nadie sabía cómo se habían enterado. Las diez se dirigieron al estanque, se quitaron la ropa y se zambulleron en espera de aquel abigarrado nadador, que no las hizo aguardar demasiado.

                Al quinto día, sin que nadie supiera como, la voz se había corrido por toda la comarca y, cuando el chico llegó al estanque, había tantas mujeres en él que no le quedaba espacio para nadar. El joven permaneció unos instantes en la orilla observando el concurrido lago, después, de manera muy cortés, dijo:

            — Queridas damas, dado que no podré nadar esta noche, regreso a mi casa a meterme en la cama y abrazar a mi mujer hasta que el alba nos arrebate el sueño…

48 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias, Alexia.
      Siempre es un placer vere por aquí.
      Un beso

      Eliminar
  2. muy bueno amigo...saludos y feliz semana

    ResponderEliminar
  3. JAJAJAJAJAJA
    Muy bueno Miguel, me ha gustado mucho y creo que la mayoría de mujeres habríamos hecho lo mismo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, no sé si la mayoría, pero conozco unas cuantas que sí lo hubieran hecho ;)
      Gracias por pasarte.
      Un saludo

      Eliminar
  4. Hola Miguel,
    una historia para soñar y dejarse llevar. Sencilla, divertida y fácil de leer. Me ha gustado mucho.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias por tus palabras, Débora.
      Un beso

      Eliminar
  5. Haces un fiel reflejo de la monotonía en la que un matrimonio puede sumergirse si ambas partes no ponen de su parte.
    Muy buen relato.
    Un beso

    ResponderEliminar
  6. Cuanta belleza hay muchas veces en la simple sencillez :), eso pasa en este relato
    ¡Saludos amigo!

    ResponderEliminar
  7. Me encanta la primera parte, la segunda no tanto... Jajaja. Tu literatura ágil y entretenida me ayuda a disfrutar más de los lunes. ¡Un beso!.

    ResponderEliminar
  8. jejeje me encanta imaginarme la escena del lago lleno de mujeres unas encima de otras esperando a ver en silencio el chapuzón del semental XD
    saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y yo que me alegro que el relato permita que tu imaginación eche a volar, Toni.
      Un saludo

      Eliminar
  9. Esta historia me ha encantado por su ironía. Me encanta cuando utilizas el humor.
    Un besote

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Mar.
      Me alegra saber que te ha gustado.
      Un beso

      Eliminar
  10. Fantastico relato que encierra una interesante reflexión,
    Besos

    ResponderEliminar
  11. Me encantan los relatos con moraleja y sobre todo la manera en la que los escribes, con ese toque de humor que hace que se te quede una sonrisa después de leerlo.

    Un saludo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues no hay mayor satisfacción, Narciso, que el saber que he conseguido dibujar una sonrisa en el rostro del lector con uno de mis escritos.
      Un saludo y gracias por pasarte

      Eliminar
  12. que divertido!!!!!!
    feliciddes por todos los exitos que estás logrando. eres el ejemplo de que con trabajo y ganas se puede conseguir todo.. bueno vale, y escribiendo muy bien ^_^
    besitos

    ResponderEliminar
  13. Relato divertido y alegre, localizado en un ambiente perfectamente ideado y un final predecible.
    Un beso.

    Marga.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Predecible?... ¿En serio?
      Vaya, tendré que mejorar ese detalle ;)
      Un beso

      Eliminar
  14. Enhorabuena Miguel. Es un relato muy bueno. Me ha gustado mucho el desenlace.

    Un saludo!!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Laura.
      Me alegro mucho de que te haya gustado.
      Un saludo

      Eliminar
  15. "En cuanto sus amados maridos comenzaron a roncar y a expandirse como el queso cuando se derrite...". jajajajajaja, es buenísima esta frase :)
    Enhorabena por este relato, es genial

    ResponderEliminar
  16. Respuestas
    1. Gracias, Susana.
      Me alegra saber que te gustó.
      Un abrazo

      Eliminar
  17. Una entrada muy buena y una imagen espectacular.
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias.
      Totalmente de acuerdo en lo de la fotografía.
      Un slaudo

      Eliminar
  18. Me imagino cómo se fue corriendo la voz por toda la aldea... Jajaja. Gracias por hacerme pasar un buen rato.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti por pasarte por aquí y leer.
      Un abrazo

      Eliminar
  19. Respuestas
    1. Gracias, Scooby.
      me alegro mucho de que te haya gustado.
      Un saludo

      Eliminar
  20. La manera de relatar el primer baño y describir el momento es pura armonía

    ResponderEliminar
  21. Que bueno Miguel. Todo un homenaje a nuestro día a día con nuestros maridos. Que sepan que no hay nada de fantasía en este relato, que es real y que nos pasa a muchas mujeres, aunque ahora algunas vayan de santas. ^^
    Un abrazo y feliz fin de semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vale, veo que tienes mucho que decir al respecto, Mariam ;)
      Gracias por pasarte y por tu comentario.
      Un abrazo

      Eliminar
  22. sonrio mientras te leo y eso es porque me gusta lo que escribes ´_._`

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y yo sonrio al leer tu comentario, Irene.
      Un saludo

      Eliminar
  23. Me han gustado mucho los nombres de las chicas.Me las imagino como un grupo de mujeres charlatanas y cotillas que van todas juntas y se llaman parecido, jejejejeee ;)

    besotesssss.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Elena.
      Me alegra que te haya gustado.
      Un besote

      Eliminar
  24. Buenos días Miguel.
    Una vez más me dejas impactada con uno de tus relatos. Me ha sorprendido mucho el final, no lo esperaba.
    Un beso

    Marti

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias, Marti.
      Me alegra mucho saber que te ha gustado.
      Un beso

      Eliminar