Viajeros de Mundo Conocido

Este blog pretende poner al seguidor de El Heredero de los Seis Reinos en contacto con los personajes, territorios, historias y tramas que envuelven esta saga de fantasía. Con una periodicidad semanal se subirán relatos y leyendas que tendrán como protagonistas a personajes y hechos que irán apareciendo en las novelas de forma secundaria. Sin duda, el blog Historias de los Seis Reinos será siempre un punto de referencia al que acudir.

lunes, 28 de julio de 2014

Relato nº 71 El verdugo



Su vida en Bárferum transcurría apacible. Adoraba los amaneceres serenos en los que el viento mecía el sol, acompañándolo en su despertar, y las nubes jugaban a perseguirse creando figuras imposibles en el infinito cielo sylviliano.

            Con el paso de los años se había acostumbrado a la soledad. Pocos buscaban su compañía a pesar de que desde niño había sido un gran conversador y conocía los entresijos de la vida del castillo mejor que los de su propia existencia. Si hablara y contara sólo una décima parte de lo que sus tristes ojos habían contemplado, los cimientos del reino se tambalearían víctimas del mayor terremoto que jamás se hubiera experimentado en Mundo Conocido.

Su oficio lo obligaba a observar impasible lo que acontecía a su alrededor sin pronunciarse. Jamás mostraba sus sentimientos y, mucho menos, su opinión.          Gracias a eso seguía vivo y tenía trabajo.  Trataba de no pensar, de no calibrar las injusticias que el rey Balthuir cometía. No era asunto suyo, ni siquiera su problema. Él debía ocuparse de obedecer y callar, sólo así conservaría su hogar y los suculentos alimentos que cada día le suministraban los criados del rey.

Conforme pasaban los ciclos solares, el silencio se adueñaba de cada recoveco de su alargado cuerpo. Fueron muchos los que pensaron que había enmudecido a causa de una enfermedad, pero la verdad era que su voz se había agotado. Nada podía decir que fuera digno de ser contado, así que prefirió silenciar el eco de su conciencia para evitar males mayores.

A pesar de todo, a su manera era feliz. Amaba la paz que lo rodeaba a diario, el silencio, la quietud de su alma, en la que los remordimientos no tenían cabida pues nada malo hacía, sólo obedecía, como desde niño le habían enseñado.

  El círculo de sus amistades se fue cerrando hasta que dentro del mismo sólo quedó Adyalef, un anciano que vivía sentado en una de las calles de la ciudad, esperando la llegada de la fría muerte.  Bueno, en realidad su amistad se limitaba a un intercambio diario de saludos y al agradecimiento que el viejo le ofrecía cada vez que Thalonx le entregaba pan, pescado o carne para que se alimentara.

Thalonx sabía lo suficiente sobre el moribundo Adyalef. Su vida no había sido fácil. Trabajó en el campo durante toda su niñez y parte de su juventud, se casó y tuvo tres hermosos hijos, que le ayudaron a montar un próspero comercio de pieles. La fortuna lo sonreía hasta que un día el rey se cruzó en su camino. Balthuir le pidió una extraña piel de oso que uno de sus súbditos lució en su última recepción y que Adyalef le había vendido. Sin embargo, no pudo suministrársela porque no le quedaban, lo que provocó la ira del monarca, que ordenó a su guardia personal quemar el negocio del sylviliano con su familia dentro. El rey quiso que su desgracia fuera un escarmiento para que el resto de comerciantes guardaran sus mejores productos para él, con lo que le obligó a contemplar como su mujer y sus hijos gritaban de dolor al ser engullidos por las llamas. 



Adyalef jamás se repuso. Se sentaba día tras día frente a su antiguo hogar y lloraba desconsolado recordando las risas de sus tres hijos. Los vecinos le entregaban comida y bebida y así fueron pasando los años a la espera de que la muerte lo volviera a llevar junto a los suyos.

Thalonx envidiaba su dolor, ya que reflejaba que había amado mucho y que había vivido una existencia plena que añorar. Él jamás tendría esposa ni hijos, ninguna dama se atrevía a acercarse a su lado…

Una mañana fría en la que los señores del viento estaban especialmente enfurecidos, un mensajero lo avisó de que debía acudir al castillo. Había trabajo. Cuando llegó, halló a Adyalef esperándolo escoltado por dos soldados. Al parecer lo habían pillado robando unas manzanas, delito suficiente para que el rey encontrara el motivo que durante años buscó para condenarlo a muerte.

A pesar de que un verdugo cubría la cara de Thalonx, el anciano lo reconoció. Miró sus oscuros ojos y le sonrió satisfecho. Sabía que iba a encontrarse con su familia. El fornido ejecutor alzó su afilada hacha y, sin dudarlo, sesgó su cuello. Su cabeza seguía sonriendo cuando rodó por el suelo, arrancando una lágrima a Thalonx, que, por primera vez, sintió que su trabajo había servido para algo.
              

46 comentarios:

  1. Buenas noches mi querido y cada vez mas afamado escribiente.
    Ayer entré en una librería especializada en comics que hay en el centro de Valencia y un grupo de chavales estaban hablando de tu libro. No pude evitar sonreir pensando en qué yo empecé a seguirte mucho antes de que publicaras.
    Referente al relato de esta semana, es duro, pero tan real que da escalofríos. El fuerte abusando del débil. Un hecho que sobrepasa los límites de la fantasía.
    Saludos templarios

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    1. No sabes lo que me alegra leer tus palabras, Richard.
      Un saludo

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  2. La atmósfera sórdida retratada a la perfección, la trama que invita aconocer y familiarizarse conlos protagonistas, a pesar de la dureza del final. Engancha y de que manera. Enhorabuena.

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  3. Duro relato y apoteósico desenlace. La verdad es que hay gente que dedica su vida a esperar paciente que llegue el final.

    Un abrazo

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  4. ciertamente que la historia es brutal y está narrada con todo lujo de detalles. comienzas creando una historia triste para un protagonista secundario que al final tendrá un papel esencial para comprender el relato. luego está el prota, un justiciero con honor testigo mudo de la injusticia de su amo.

    buenisima!!!

    besotes!!

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    1. Gracias, Amelia.
      Me alegra saber que te ha gustado.
      Un beso

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  5. Buenas noches Miguel!
    Como siempre tu texto, sensacional. He de decir que los justicieros me repugnan y no creo que tengan moral, aunque me quedo con el mensaje de tu texto que viene a decir que incluso detrás de un asesino puede haber una buena persona. Un toco de sensibilidad en quienes aborrecen la vida.
    Siempre es un placer volver a leerte.
    Hasta pronto y un gran abrazo.

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  6. Relato extraño e inquietante, enmarcado en un ambiente perfectamente ideado y un final desolador. Una historia muy bien escrita y un uso diestro de un lenguaje sencillo y directo.
    Saludos.

    Carlos.

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  7. Genial, impresionante, buenisimo, de lo mejor que has publicado ultimamente.
    Se nota que me ha gustado????? ^_^

    Muchos besos!!!

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    1. Sí, parece que te ha gustado, Mari Cruz. ;)
      Un beso

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  8. excelente relato que nos mete en las tripas de unahistoria emocionante y para mi gusto muy triste. Me gusta lo de convertirse en buena persona al matar a alguien ;) Un saludo.

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    1. Bueno, no deja de ser un juego de palabras, Fernando.
      Gracias por pasarte.
      Un saludo

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  9. Un relato magistralmente desarrollado. Despliegas un estilo narrativo fluido y potente que engancha desde el principio y nos permite visualizar las escenas a la perfección. Sin duda, de lo mejor que te he leído en bastante tiempo.

    Abrazos y feliz semana.

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    1. Gracias, Damián.
      Me alegro mucho de que te haya gustado.
      Un abrazo

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  10. Buen relato. Me gustaría saber un poco más de este verdugo. ¿Quizás en los libros?
    Me ha gustado leerlo.
    Saludos!

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    1. Quizás en los libros, Francisco. ;)
      Gracias por tus palabras.
      Un saludo

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  11. Un relato desgarrador y fantásticamente narrado. ¡Bravo!
    Un abrazo

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    1. Gracias, Hammer.
      Siempre es un placer recibir tu visita y leer tus comentarios.
      Un abrazo

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  12. Expresas muy bien las soledades de ambos protagonistas. Por un lado la del pobre hombre, solo porque su familia murió, y por otro lado la del verdugo, solo porque por su oficio prefiere vivir apartado del mundo. No sabría decirte cual es preferible.
    ""Fantástico relato""

    Besitos

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    1. Yo no me quedo con ninguna de las dos, Verónica.
      Gracias por pasarte.
      Un beso

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  13. Me ha gustado mucho este relato, con las emociones a flor de piel, como nos tienes acostumbrados.
    Un abrazo

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  14. Pues yo voy a ir en contra de la mayoría.El relato está muy bien escrito, vaya novedad en ti ;),pero a mí la historia no me ha gustado.Es muy triste y reflejas de forma cruel dos vidas destrozadas por la adversidad.
    Besos!!

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    1. Prefiero pensar que las presento de forma real más que de forma cruel, Teresa.
      Un beso

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  15. me encanta la fotografía y la historia. ya estaba bien de relatos sin acción ^^
    un besito

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    1. Tiene que haber de todo, Belén :)
      Gracias por dejarte caer por aquí.
      Un beso

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  16. Guauu!!!!!! Me ha gustado mucho. Es de esos relatos que lees y te dejan pensando durante un buen rato.

    Besos y abrazos

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    1. Me alegra saber que te ha gustado, Eilean.
      Un beso

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  17. Intensa y bella, Miguel. Me emocionó mucho leer esta historia.

    Un beso

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  18. la verdad es que la foto solo ya asusta XD
    muy buen relato. de esos que te mantiene enganchado hasta el final.

    salu2

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    1. Gracias, Juan.
      Y sí, la fotografía asusta ;)
      Un saludo

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  19. Hola.
    El relato me parece excelente y me ha impactado mucho leer el final. Un abrazo :)

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  20. Un gran relato y una foto estupenda. Por fin una historia que tiene final... Jajaja
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Susana.
      Bueno, hay un final, aunque es posible que pueda continuar ;)
      Un abrazo

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  21. Una gran lectura Miguel.He disfrutado mucho con su lectura

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  22. Hola Miguel,
    soy Sara, nos conocimos hace unos días en la presentación que hiciste aquí en Lugo. Como te dije, ya he empezado a leer tu blog y lo que llevo hasta ahora me ha encantado. Ah, y tambén he empezado a leer el libro y va muy bien ^^

    Besos y mucha suerte

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    1. Muchas gracias, Sara.
      Fue un verdadero placer conocerte y me alegra que te esté gustando el libro.
      Un beso

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